¿Cómo saber si soy lesbiana? Por qué un test no te lo va a decir (y quién sí)
Has buscado tests, has hecho tres y cada uno te ha dado un resultado distinto. Normal. Esto no se averigua respondiendo diez preguntas. Se averigua hablando con mujeres que ya han estado exactamente donde estás tú.
Vamos a empezar por lo obvio: si has llegado hasta aquí tecleando «cómo saber si soy lesbiana» a las dos de la mañana, no eres la única. Ni de lejos. Es una de las preguntas que más se hacen en Google en español, y la hacen chicas de dieciocho años, mujeres de cuarenta con marido e hipoteca, y todo lo que hay en medio.
Y casi todas acaban en el mismo sitio: un test online con preguntas del tipo «¿te has fijado alguna vez en el cuerpo de una amiga?» y un resultado final en porcentaje, como si tu vida sentimental fuera la batería del móvil. «Eres lesbiana al 67 %». Genial. ¿Y ahora qué hago con el 33 % restante?
Te lo decimos claro, apoyadas en la barra: un test no sabe quién eres. Lo que sí ayuda, y mucho, es otra cosa. De eso va este artículo.
La respuesta corta
No existe ningún test que pueda decirte si eres lesbiana. Saberlo es un proceso personal: fijarte en lo que sientes, darte tiempo y, sobre todo, poder hablarlo con otras mujeres que ya lo han vivido. Escuchar cómo se dieron cuenta ellas suele aclarar más que cualquier cuestionario. Y no hace falta tenerlo claro para empezar a hablar.
El problema de los tests para saber si eres lesbiana
Los tests tienen una gracia: son rápidos, son anónimos y no te miran a la cara. Por eso los hacemos. Pero tienen tres problemas gordos.
- 1. Preguntan cosas que le pasan a todo el mundo. ¿Te has fijado en lo guapa que es una actriz? Hola, sí, como medio planeta. Mirar no te define. Lo que importa es lo que pasa por dentro, y eso no cabe en una casilla.
- 2. Te dan una etiqueta cerrada. Lesbiana, bisexual, hetero. Fin. Pero mucha gente tarda años en encontrar la palabra que le encaja, y hay quien cambia de palabra por el camino. Un resultado en pantalla no te acompaña en ese camino.
- 3. Te dejan sola con el resultado. Este es el peor. Te sale lo que te sale y te quedas exactamente igual que antes, pero con más ansiedad. Nadie te dice «a mí me pasó lo mismo» ni «tranquila, que hay tiempo».
Un test es como preguntarle al horóscopo si deberías cambiar de trabajo. Puede darte una pista. Puede hacerte pensar. Pero la decisión, y sobre todo la conversación, va por otro lado.
Lo que cuentan las que ya pasaron por ahí
Cuando hablas con mujeres que se han dado cuenta de que les gustan las mujeres, hay cosas que salen una y otra vez. No es una lista para puntuarte. Es lo que cuentan ellas, por si te suena algo:
- Aquella amiga que no era solo una amiga. Casi todas tienen una. La del instituto, la de la universidad, la compañera de piso. Esa con la que te ponías celosa cuando se echaba novio y no entendías muy bien por qué.
- Los novios estaban bien. Y ya. Cariño, sí. Costumbre, también. Pero ese vértigo del que hablan las canciones no aparecía nunca. Y pensabas que el problema eras tú, o que eso del vértigo era cosa de las películas.
- Una mirada que dura demasiado. Muchas lo describen igual: hablar con una mujer y notar que el estómago se te baja un piso, que no puedes dejar de mirarla, que no quieres que la conversación se acabe.
- Ver una serie y fijarte en ella, no en él. La protagonista se queda con el chico y tú te quedas pensando en la amiga de la protagonista. Las series GL tailandesas tienen media culpa de que muchas se hayan hecho preguntas últimamente.
- El alivio al decirlo en voz alta. Esta es la que más se repite. El día que lo dijeron, aunque fuera a una sola persona, sintieron que algo encajaba.
Ojo: que te suene alguna de estas cosas no te convierte en nada. Y que no te suene ninguna, tampoco. Cada historia es distinta. Precisamente por eso es tan útil escuchar muchas.
«Yo no me di cuenta haciendo un test. Me di cuenta cuando otra chica me contó cómo se dio cuenta ella y pensé: espera, esto me ha pasado a mí.»
¿Lesbiana, bisexual o «todavía no lo sé»?
Otra de las grandes dudas. Te gusta una mujer, pero también te han gustado hombres. ¿Eres bisexual? ¿Lesbiana que no se había dado cuenta? ¿Otra cosa?
La respuesta honesta es que no tienes que decidirlo hoy. Ni mañana. Hay mujeres que se identifican como lesbianas después de años con novios, mujeres que son bisexuales toda la vida, mujeres que prefieren no ponerse ninguna etiqueta y mujeres que cambian de palabra con el tiempo porque la anterior se les quedó pequeña. Todas son válidas.
La etiqueta es una herramienta para entenderte y para encontrar a tu gente. No es un examen que tengas que aprobar. Y desde luego no es algo que tengas que tener resuelto para poder hablar con otras chicas.
Descubrirse tarde también es descubrirse
Hay una idea muy extendida de que esto «se sabe de siempre». Que si no lo supiste a los quince, ya no cuenta. Mentira.
Muchísimas mujeres se dan cuenta a los treinta, a los cuarenta o más tarde. Después de un matrimonio, después de una ruptura, o un sábado cualquiera en una cafetería porque alguien te mira de una forma en la que nadie te había mirado. Le pasa a Clara, la protagonista de nuestro microrrelato Lo que se cayó en Casto: treinta y cuatro años, siempre con novio, y de repente un bolso en el suelo y una conversación que le pone la vida patas arriba.
No llegas tarde. Llegas cuando llegas.
Lo que de verdad ayuda: hablar con quien ya lo ha vivido
Aquí está la clave de todo el artículo. Lo que más ayuda a la mayoría de mujeres que se hacen esta pregunta no es leer más, ni hacer más tests, ni darle más vueltas sola en la cama. Es hablar con otras mujeres que ya han pasado por ese mismo proceso.
Porque cuando hablas con ellas pasan varias cosas a la vez:
- Te reconoces en historias reales. No en preguntas genéricas, sino en «a mí me pasó esto con mi compañera de piso» o «yo lo supe a los 38, con dos hijos».
- Dejas de sentirte un bicho raro. Lo que te parecía tan tuyo y tan confuso resulta que le ha pasado a muchísima gente.
- Nadie te mete prisa. Nadie te pide que te definas. Puedes decir «no sé lo que me pasa» y que te contesten «normal, a mí también me pasó».
- Resuelves lo práctico. Cómo se lo dijeron a sus padres. Cuál fue su primer bar de chicas. Cómo fue su primera cita con una mujer. Cosas que ningún test te va a contar.
Y para eso, entre otras cosas, existe nuestra comunidad.
Qué te vas a encontrar en la Tribu
Un grupo privado de Telegram de chicas en Madrid. Hay mujeres que lo tuvieron claro a los dieciséis, mujeres que se dieron cuenta a los cuarenta, bisexuales, lesbianas, chicas que todavía no saben qué palabra usar y chicas que no quieren usar ninguna.
Se habla de todo: de dudas, de primeras citas, de dónde salir, de cómo se lo dijiste a tu madre. Y se queda: cafés, cenas, picnics, escaladas. Gente real, en Madrid, con la que poner cara a todo lo que hasta ahora solo te has contado a ti misma.
No necesitas tenerlo claro para entrar. Puedes llegar, leer un tiempo sin decir nada y hablar cuando te apetezca. Muchas empezaron justo así.
Deja el test.
Habla con quien ya lo ha vivido.
Las respuestas que buscas no están en un cuestionario. Están en las historias de otras mujeres. Ven a escucharlas, y cuando quieras, a contar la tuya.
Entrar en La Tribu 🕵️♀️⚠️ Solo mayores de edad. Hay filtro y puede haber lista de espera, porque cuidamos que sea un espacio seguro. Si vienes con respeto y con ganas, la puerta está abierta, tengas las cosas claras o no.
Si lo estás pasando mal
Hay momentos en que estas dudas vienen con mucha angustia, o con miedo a cómo va a reaccionar tu entorno. Si te pasa, no tienes que cargarlo sola. En Madrid, colectivos como COGAM ofrecen información y acompañamiento, y hablar con una psicóloga con experiencia en diversidad puede ayudarte mucho. La comunidad está para compartir, pero no sustituye a ese apoyo cuando hace falta.
Preguntas frecuentes
¿Hay algún test fiable para saber si soy lesbiana?
No. Los tests online pueden hacerte pensar, pero ninguno puede decirte cuál es tu orientación. Es algo que se descubre con tiempo, fijándote en lo que sientes y, muchas veces, hablando con otras mujeres que han vivido lo mismo.
¿Puedo ser lesbiana si siempre he tenido novios?
Sí. Muchas mujeres se dan cuenta después de años de relaciones con hombres. Haber tenido novios no te impide ser lesbiana ni bisexual. Tu historia pasada no anula lo que sientes ahora.
¿Y si solo me ha gustado una mujer?
También cuenta. A veces una sola persona abre una puerta que no sabías que tenías. No hace falta sacar conclusiones definitivas de golpe. Date tiempo y observa.
¿Tengo que contárselo a alguien?
No hay ninguna obligación ni ningún plazo. Lo cuentas cuando quieras, a quien quieras y si quieres. Muchas mujeres empiezan hablándolo con personas que no forman parte de su entorno, precisamente porque es más fácil.
¿Necesito tenerlo claro para entrar en la comunidad?
No. En la Tribu hay chicas en todos los puntos del camino. Puedes entrar con dudas, leer sin participar y hablar cuando te sientas cómoda.
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¿Quieres empezar por algo más ligero? La otra austriaca, nuestro primer microrrelato sáfico. O cuéntanos tu historia, anónima siempre.