La música y la estética de este artista se entrelazan en un universo intenso, dramático y experimental. Entre referencias cinematográficas, estilismos diseñados con intención y una visión clara de lo que significa el éxito, nos abre las puertas a su proceso creativo y a la energía que impulsa su proyecto.
¿Si tuvieras que describir tu música con tres palabras y un color, cuáles serían y por qué ese color?
Intensa, dramática y experimental. El color sería el morado, porque simboliza espiritualidad y misticismo. Además, conecta con la solemnidad de la Semana Santa y los nazarenos. Creo que mi música y mi arte desprenden ese aura morada.
¿Qué momento, canción o experiencia te hizo darte cuenta de que tenías que dedicarte profesionalmente a la música?
Cuando vi el fragmento de la película Ay Pena, Penita, Pena de Lola Flores, en el que canta la canción que da título al film. Algo se removió dentro de mí y comprendí que no era una elección: necesitaba expresarme, cantar y bailar.
Más allá de otros músicos, ¿quién o qué tiene la influencia más inesperada en el sonido que produces?
Mi sonido es un convoluto de muchas cosas: canciones, paisajes, emociones… todo lo que se aferra a mi interior, consciente e inconscientemente. Sin embargo, tengo claro que un gran referente a la hora de escribir y sentir es Rafael de León.
Háblanos de tu proceso creativo: ¿nace primero la letra, la melodía o una imagen?
No existe un proceso cerrado. A veces surge primero la melodía, otras la letra, y en ocasiones una imagen me inspira tanto que inmediatamente aparecen ambas. La inspiración es egoísta y caprichosa: cuando llega, hay que dejarlo todo y atenderla.
¿Cómo se conecta tu mente al idear un estilismo con la de escribir una canción?
Van al unísono. Generalmente nace primero la música y el mensaje, y después el estilismo se convierte en un refuerzo visual que completa y cierra ese mensaje.
Si tu último single fuera una prenda de vestir, ¿qué sería?
“Mi Luz” sería un corsé estructurado, símbolo de la carga y la opresión que han querido ejercer sobre mí, pero que he sabido transformar y adueñarme de él. Estaría decorado con cientos de cristales colgantes, creando movimiento y efectos de luz y color.
Mi prenda favorita es una bata de cola, y sonaría como una bulería enérgica, rápida y marcada.
¿Diseñas tu propia ropa de performance?
El único vestuario diseñado por mí hasta ahora es una bata de cola negra de metro y medio con filos blancos, una chaqueta corta negra a conjunto y un traje verde con tejido estilo tapicería. Para conciertos, entrevistas, shootings y videoclips suelo colaborar con diseñadores que crean piezas únicas y me ayudan a transmitir lo que quiero en cada momento.
¿Hasta qué punto la ropa que vistes en el escenario es un instrumento más para contar tu música?
Es tan importante como la música y la letra. Es otro elemento de expresión: si no estuviera o no fuera acorde con el mensaje, la información no llegaría igual.
Imágenes cedidas por Álvaro Sola (Gracias Álvaro! 😊)
¿Buscas que tu estética refuerce el mensaje de tu música o crear un contraste intencionado?
Ambas cosas. Muchas veces los looks refuerzan el mensaje, pero también me gusta jugar con el contraste: cantar música electrónica con un corsé victoriano y un miriñaque, por ejemplo, genera un choque muy interesante.
En un mundo de moda rápida, ¿qué principios éticos aplicas a tus looks?
La moda es uno de los sectores más contaminantes. Mi aporte es apostar por el slow fashion, colaborando con diseñadores que trabajan con dedicación, reciclan tejidos y utilizan finales de stock.
¿Qué objetivo tienes a corto plazo para tu proyecto musical?
Seguir creando, inspirándome y llenándome de energía para continuar luchando en esta carrera profesional, que es la más difícil.
Si mañana tuvieras éxito en tus propios términos, ¿cómo sería?
Para mí el éxito es trabajar en lo que verdaderamente me llena. Cuantas más personas reciban mi trabajo, más satisfactorio será, pero hay que ser igual de artista ante 2 que ante 2 millones. El éxito profesional debe ir acompañado del personal: reunirte con amigos, familia y seres queridos. Solo cuando confluyen ambos se alcanza el verdadero éxito.
En 20 años, ¿preferirías que la gente recordara tu proyecto por la música o por el impacto visual?
Me gustaría que se acordasen de mí directamente. No puedo separar mi música de mi imagen: son siamesas.
¿Qué consejo le darías a un joven artista que busca su identidad?
Ninguno. Lo maravilloso de los artistas jóvenes es ver su evolución: probar estilos, equivocarse, empezar de nuevo, romper con todo y reescribir. Hay que dejarlos ser.
¿Qué podemos esperar de ti en los próximos meses?
Seguiré publicando nuevos singles hasta el lanzamiento de mi próximo álbum en 2026.
Y como sabemos que os morís de curiosidad por escucharle (los que no le conocéis todavía) os dejamos aquí su cuenta de Spotify.
Y ahí el resto de las redes. Dadle amor.
