365 Días en el Barrio: Nuestra Carta de Amor a Chueca
De las resacas en la Plaza del Rey a los atardeceres en terrazas secretas. Así ha sido nuestro año viviendo, bailando y amando en estas calles.
Hay un momento exacto, justo cuando cruzas la Gran Vía y entras por la calle Hortaleza, en el que el ruido de Madrid cambia. Se vuelve más humano, más nuestro. Este año, mientras escribimos esto compartiendo una botella de vino (probablemente comprada a última hora en el chino de la esquina), nos hemos puesto nostálgicos.
Porque vivir en Chueca no es solo vivir en el centro. Es formar parte de un ecosistema que tiene sus propias reglas, sus propios dramas y, sobre todo, su propia magia. Hemos pasado de teletrabajar en terrazas intentando parecer productivos, a cerrar bares que juramos no pisar un martes.
1. El pueblo dentro de la ciudad
Este año nos hemos dado cuenta de que Chueca es, en realidad, un pueblo pequeño. Es imposible salir a por el pan sin encontrarte a tres ex, dos amigos y al chico que te gusta. Y eso nos encanta. Hemos redescubierto el placer de hacer la compra en el Mercado de San Antón, no solo por el producto, sino por el cotilleo de la pescadería.
¿Os acordáis de esas tardes eternas de primavera? Cuando el plan era simplemente sentarse en un banco de la Plaza de Chueca a ver la vida pasar, o lo que nosotros llamamos «Chuequear». Hemos aprendido a disfrutar del silencio de las calles de Salesas y a valorar esos rincones de paz como el Palacio de Longoria, que te recuerdan que este barrio tiene tanta historia como fiesta.
🎲 ¿Hoy no sabes qué hacer?
Nosotros también hemos tenido días de «no sé dónde ir». Por eso creamos esta herramienta. Deja que el azar decida tu próxima caña, tu cena o tu paseo.
Generar Plan Aleatorio ✨2. Cuando se apagan las luces (y empieza lo bueno)
Si algo sabemos hacer bien aquí, es celebrar. Este año ha sido una montaña rusa de emociones nocturnas. Imposible no mencionar la fiesta de aniversario del You & Me. ¿Estuvisteis? Porque nosotros todavía estamos recuperando la voz.
Fue una de esas noches que definen el barrio: calor, temazos que has bailado mil veces pero que suenan mejor que nunca, y esa sensación de familia elegida. Abrazamos a desconocidos, brindamos con copas que no eran nuestras y terminamos jurando amor eterno bajo el confeti. Y no solo allí. Hemos quemado las suelas en Euphoria y hemos vivido noches de terror y deseo en Lady’s.
Y ahora que se acerca el fin de año, ya estamos planeando la estrategia para la Tardevieja (porque, seamos sinceros, aguantar hasta las uvas es de valientes, pero empezar a las 4 de la tarde es de sabios).
«Chueca te atrapa. Entras para tomar un café un domingo y acabas cerrando un karaoke un jueves. Es la gravedad del barrio.»
3. Comer, Amar y Cultura Queer
No todo ha sido fiesta. También hemos cuidado el estómago (y el alma). Este año nos hemos vuelto adictos a la tortilla de La Martinuca —seriamente, ¿qué le echan para que esté tan buena?— y hemos descubierto que las mejores vistas de Madrid están en la Azotea del Forus Barceló, nuestro refugio secreto cuando necesitamos aire.
También nos hemos emocionado. Hemos visto cómo la cultura sigue latiendo fuerte, desde las obras de teatro en el Infanta Isabel (Abiertos en Canal nos dejó tocados) hasta detenernos frente al Mural de las Primeras Veces, recordando por qué este barrio es un refugio seguro para tantos de nosotros.
🦁 ¿Qué fauna de Chueca eres tú?
En este barrio cabemos todos, pero cada uno tiene su rol. ¿Eres el oso sociable, la reina del drama o el moderno de Salesas?
Hacer el Test Viral →4. Brindando por lo que viene
A veces, cuando vienen amigos de fuera y les alojamos en sitios increíbles como el Only YOU, nos damos cuenta de la suerte que tenemos de llamar a esto «casa». Madrid puede ser caótica y ruidosa, pero Chueca siempre nos abraza.
Gracias por leernos, por seguirnos en esta locura de proyecto y por saludarnos por la calle. Este año hemos compartido días buenos y días regulares, pero siempre juntos.
Preparaos, porque 2026 viene fuerte (el MADO ya está en el horizonte y promete). Pero antes, nos vemos en los bares para despedir el año como se merece.
